domingo, 19 de mayo de 2013

Incoherencias Perfectas

Besos de tabaco
abrazos de alcohol
caricias compartidas,
pesadillas de día, noches de pasión

Suspiros moribundos
entierros sin cajón
mentiras pasajeras
verdades ocultas a la luz del sol

Deseos contraídos
latidos de desesperación
miradas perdidas,
horizontes sin color

Arcoiris sin lluvia
espejos de traición
juegos complicados
reglas de ficción

Dulces amarguras
Fé sin religión
direcciones incorrectas
imágenes de dolor

Escribiendo incoherencias
desaparece todo alrededor.

El dolor de Pensar.

El dolor de pensar
sentir punzadas en el estómago
y morderte el hígado

Hacer que tu cerebro trabaje
que se sienta presionado y
necesite una vía para escapar

Intentar llenar los vacíos gigantescos
tan profundos y cambiantes como el mar
encontrar todas las salidas por las que se pueda entrar

Divagar por el infinito
girando al lado contrario las agujas del reloj
trasnformando el tiempo sin angustia ni dolor.

domingo, 5 de mayo de 2013

X

Me enredo entre las melodías de la música que acompaña mi soledad, 
me dejo llevar por las vibraciones del sonido impactando mi cuerpo 
sostengo la respiración para evitar que mis pulmones se llenen 
de este aire tan contaminado que ultimamente me rodea.
Pensar se ha vuelto una rutina que poco a poco consume mi paz
mi garganta intenta tragar pero las lágrimas me asfixian
el tiempo no se detiene, cada día me veo más inmerso 
en este mar que me revuelca con furia y ataca sin piedad.

miércoles, 24 de abril de 2013

Necesito Escribir.


Necesito escribir para sacar toda la mierda que empaña mis sentidos
para plasmar por medio de la pluma y el papel
segmentos de una vida vida falsa e hipócrita que nos rodea constantemente,
para dejar de cuartear la felicidad y encontrar la plenitud del ser.

Necesito escribir cuando la melancolía se apodera de mi cuerpo
y la noche me baña a chorros con su sobriedad,
cuando observo sin usar los ojos y respiro porque mi cuerpo así lo decidió,
no porque tenga ganas de vivir.

Necesito escribir para ahogar la agonía que me consume
para que los gritos sean torturados y el placer deje de existir,
para encontrar un rumbo fijo que me transporte
que me llene de incertidumbres reales y me haga sentir vivo.

Necesito escribir para buscar más dudas y menos respuestas,
para alcanzar niveles desconocidos y aprender a distinguir la realidad,
escribir para desafiar las adversidades y poder encontrar mi soledad.

Necesito escribir porque respiro por las letras sin importar su significado,
sin tomar en cuenta la locura o su abstracción, llenas de poesía sublime que inquietan las verdades
y castigan el silencio encerrado dentro de trivialidades.


miércoles, 17 de abril de 2013

1+1

Cuando el silencio se encerró en la soledad
tus latidos penetraron mis pupilas cegadas por la flama ardiente de dos candelas,
el miedo se hizo presente,
los temores afloraron
y el deseo me consumió.

Desconecte el reloj para detener el tiempo,
te robé el corazón para encerrarlo en mi locura,
mi piel se erizó junto a la tuya
y contemplé tus sueños mientras dormías junto a mi.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Te extraño.

Yo te extraño sin mentiras ni ficciones
sin palabras absurdas ni falsas emociones,
te extraño en mayúsculas y con la mirada fija
sin sonidos perfectos e ilógicas pretensiones,
te extraño en los segundos que alteran momentos
sin ser preciso ni esperar algún estúpido fundamento,
te extraño en la oscuridad compleja de mi cabeza
sin entender los pensamientos que sobran en la mesa,
te extraño cuando no busco razones ni motivos
sin dudas alteradas ni intentos de grandeza fallidos,
te extraño en la plenitud de mi ser a cada instante
y te sigo extrañando aunque estés cerca o estés distante.

En algún lugar.


Y cuando llegamos solo se podía escuchar el sonido de los grillos, el viento frío golpeando nuestros rostros y una luna iluminando la oscuridad. Yo mientras tanto estaba deslumbrado con el brillo de tus ojos, perdido en la inmensidad de tu mirada y robándote caricias para seguir marcando mi piel. La noche transcurría lentamente, la comida, las cartas y una hierba particular se volvieron parte de nosotros; reíamos sin cesar y nuestras miradas se encontraban fugazmente alrededor de la mesa. La música era parte de la velada, mientras el humo de un cigarro jugaba a recorrer tu silueta; sin darnos cuenta la habitación susurraba nuestros nombres suavemente y sin pensarlo nuestros cuerpos terminaron abrazados por ese olor tan peculiar que provoca la humedad. La cama se volvió cómplice de la noche y el destino, una tenue luz iluminó la alcoba hasta que decidió cesar por el cansancio; te besé suavemente por un momento, sentí la frialdad de tu nariz y te arropé con mi cuerpo. La madrugada se hizo presente y junto a ella estábamos nosotros fuertemente entrelazados, el olor a café nos guió y terminamos observando un paisaje celestial perdidos en algún lugar.